La taberna de CorocotaEnviado15 Feb 2014


  La taberna que regentan Josechu y su familia, con la inestimable ayuda  de Meyos,  en Cartes es ese tipo de lugares entrañables a los que siempre se regresa. En pocos lugares me he sentido tan cómoda, se puede  comer muy bien, beber mejor y conversar que es un arte que se está perdiendo.
  Josechu es culto, con puntos de vista sobre lo que ocurre en el mundo casi siempre acertados y atemperados por los años que nos suavizan a todos.
   En la taberna habitualmente encuentras a alguien interesante con el que  intercambiar opiniones, tenemos hasta un norteamericano, Arnie, afincado en la villa  que  da un toque cosmopolita y eso  siempre viene bien. 
  Me gustaría precisar que  lejos de la creeencia de que en los pueblos se vive de manera idílica alejados del mundanal ruido, que no,  que Rousseau no tenía razón, la gente está informada y las conversaciones adquieren el nivel de un debate de altura cargado de sentido común.
Una vez explicado que posiblemente lo que más me gusta de la Taberna es la conversación,tengo que añadir que cuando llueve a mares, la noche está cerrada y hay poca iluminación en la calle Real por la dichosa crisis que nos va a convertir en murciélagos a este paso, la lucecita del Corocota a mitad de la calle es un faro y abrir la puerta una forma de dejar fuera la oscuridad.

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