Simbiosis perfectas, playas y perrosEnviado19 Ene 2015

Simbiosis perfectas, playas y perros
Debo reconocer que hay pocas cosas más agradables que desayunar junto al mar, especialmente si hay galerna.Me explico, no me llevo ni el termo ni se me ocurre  estar a la intemperie, soy demasiado comodona para esos excesos.
Hay un bar, al que tengo especial afecto, en la playa de Liencres. Está construido  como un puzzle sin conexión entre las piezas, lo que originariamente  fue un pequeño local con chimenea y decoración marinera, ha ido derivando a un chambado de crecimiento incontrolado.
A pesar de todo me gusta, tomar el primer café allí viendo las olas y la playa aún vacía en invierno, en verano impensable, que  tiene ese halo romántico de las películas inglesas de época.
 Me falta el perro,pero estoy en ello. La muerte del último me supuso un duelo que tardé en superar, le echo de menos, pero eso solo lo entiende quien haya tenido uno muy querido, Arturo, así se llamaba,  fue el perro de la familia y el que nos organizaba la vida con sus enfermedades carísimas y recurrrentes, para ser un chucho abandonado tenía lujos de pedigrí.
  Ya es hora de recoger otro y volver con el a la playa;, sobre todo de dejar de mirar con envidia a aquellos que pasean con sus perros.

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